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lunes, enero 13, 2014

1964: Asimov predijo cómo sería 2014

Por Mercedes Arancibia / 13/01/2014 /

En 1964, Isaac Asimov, ya entonces famosísimo novelista de ciencia ficción, visitó la Exposición Universal de Nueva York –dedicada al cientifismo y la sociedad tecnológica después de la bomba nuclear y algunas otras pesadillas militares, mayormente estadounidenses.

Asimov regresó maravillado de lo que ha visto y el 16 de agosto de ese año publicó un ensayo en las páginas del diario New York Times intentando imaginar como sería, cincuenta años después, o sea en este 2014 recién iniciado, una Exposición Universal; qué novedades presentaría y que descubrimientos habría conseguido la humanidad en ese medio siglo.

El artículo de Asimov, que estos días reproduce Framblog.org, una web de blogs con licencia Cretive Common integrada en el sitio Framasoft (amplia red de páginas y proyectos en torno al software libre y cuyo denominador común es poner a disposición de todo el mundo todos sus recursos, con licencias libres), profetiza que en 2014 habrá diversos objetos robóticos, conexiones entre ellos y su aplicación, entre otros, al mundo doméstico (la cocina, los ordenadores personales, los coches autónomos, la fabricación de órganos artificiales) y vaticina incluso algo que se parece mucho a la actual videoconferencia a través de Internet.

En suma, que el maestro de la “literatura de anticipación” –que es como les gusta llamarse a los más brillantes autores de la ciencia ficción- hace cincuenta años tuvo una visión adelantada, bastante cercana en muchos aspectos, a lo que es realmente el mundo de la innovación tecnológica en 2014; aunque también es cierto que otros de sus augurios no se han cumplido, que algunos más resultan ahora enormemente ingenuos y que para que se cumplan otras de sus predicciones habrá que esperar quien sabe cuantos años más.

Isaac Asimov nacido en enero de 1920 en Petrovitchi (Rusia) y muerto el 6 de abril de 1992 en Nueva York (Estados Unidos), naturalizado estadounidense desde 1928, es un escritor famoso por sus novelas de ciencia ficción y sus libros de vulgarización científica. Sus padres emigraron cuando él tenía tres años y, con ayuda de otros niños del barrio, aprendió a leer antes de entrar en la escuela, en 1925. Pasó la adolescencia y primera juventud ayudando en la tienda familiar, donde tuvo ocasión de leer las revistas de ciencia ficción que allí se vendían. Comenzó a escribir cuentos a los once años. Gracias a una beca pudo entrar en la Universidad de Columbia, donde obtuvo una licenciatura en ciencias (1939), otra en química (1941) y un doctorado en bioquímica en 1948. Estuvo enrolado durante la segunda guerra mundial, consiguió un trabajo como encargado de curso en la Universidad de Boston y al mismo tiempo comenzó a escribir ciencia ficción, publicando el primer cuento fantástico, Marooned Off Vesta (Frente a las costas de Vesta), en 1939 en la revista Astounding Stories, donde siguió publicando relatos durante dos años, iniciando así una larga y fructífera carrera de autor de best-sellers en torno a dos grandes temas: los robots y la psicohistoria.

Murió de SIDA el 6 de abril de 1992. Le habían contagiado el VIH en una transfusión, efectuada durante la colocación de un by-pass coronario en 1983; una información que reveló en 2002 su viuda, Janet Asimov. A su muerte dejó cientos de libros escritos, incluidas 116 antologías- de distintos géneros: ciencia ficción, vulgarización científica, novelas policíacas, novelas para jóvenes e incluso algunos libros sorprendentes como la Biblia explicada por Asimov o la Guía de Shakespeare de Asimov. El último escrito fue una autobiografía: “Asimov. Memorias” (Ediciones B, 1998).

Lo que sigue es la traducción del artículo titulado premonitoriamente “Visita a la Exposición Universal de Nueva York de 2014”.
La Exposición Universal de Nueva York 1964 está dedicada a “La paz mediante la comprensión” (Peace Through Understanding). La idea que da del mundo de mañana descarta la hipótesis de una guerra nuclear. ¿Por qué? Porque si hubiera una guerra así en el futuro no valdría la pena hablar de él. Dejemos por tanto que los misiles dormiten eternamente en sus silos y veamos lo que podría suceder en un mundo que no esté “atomizado”.
Lo que está por llegar, al menos a través del telescopio de la Exposición, es maravilloso. El futuro, hacia el que se dirige el Hombre, se ve con un espíritu lleno de entusiasmo, y ningún lugar para mostrarlo que el pabellón de la General Electric. En él, los espectadores se arremolinan en torno a cuatro escenas, cada uno de los cuales contiene maniquíes sonrientes, casi vivos, que se mueven y hablan con tal naturalidad que, durante cerca de un minuto y medio, te convencen de que lo están realmente.
Estas escenas, que tienen lugar en 1900, 1920, 1940 y 1960, muestran los progresos de los aparatos eléctricos y los cambios que suponen para vida cotidiana. He disfrutado enormemente y tan solo he lamentado que no hayan imaginado algo parecido en el futuro. ¿Cómo será la vida, por ejemplo, en 2014, dentro de 50 años? ¿A qué se parecerá la Exposición Universal de 2014? No lo sé, pero puedo intentar adivinarlo.
Un pensamiento recurrente es que los hombres continuarán huyendo de la naturaleza para crear un medio ambiente más confortable. De aquí a 2014 se utilizarán habitualmente paneles electroluminiscentes. Las paredes y los techos brillarán suavemente, en una variedad de tonalidades que cambiará con solo apretar un botón. Las ventanas se habrán vuelto arcaicas y, en caso de que sigan existiendo, tendrán cristales polarizados para bloquear los rayos solares más peligrosos. El grado de opacidad del vidrio variará automáticamente dependiendo de la intensidad de la luz.
En la Exposición hay una casa subterránea que parece ser un signo del futuro. Aunque sus ventanas no están polarizadas, sí pueden en cambio alterar el “paisaje” modificando la iluminación. Serán habituales las casas en las afueras de las ciudades equipadas con variadores de temperatura, aire filtrado y control de la luz, libres por tanto de las vicisitudes de la meteorología. En la Exposición Universal de 2014, el “Futurama” de General Motors (NdT : atracción popularizada por la firma General Motors en la Exposición Universal de 1939) presentará sin duda visiones de ciudades subterráneas llenas de huertos con luz artificial. La superficie así ganada, explicará GM, se dedicará a la agricultura a gran escala, pastos y parques, con menos espacio desperdiciado por la ocupación humana.
Nuevos aparatos continuarán aliviando a la humanidad en los trabajos fastidiosos. Las cocinas estarán concebidas de forma que preparen “auto-comidas”, calentando el agua y transformándola en café, tostando el pan y el bacon, cociendo, pochando o revolviendo los huevos, etc. El desayuno se podrá “encargar” la víspera, a fin de que esté preparado por la mañana a la hora deseada. Comidas y cenas completas, con alimentos semi-preparados, se conservarán en el congelador hasta el momento de su preparación. Sospecho, sin embargo, que incluso en 2014 estará bien disponer de un pequeño rincón en la cocina donde poder preparar a mano comidas individuales, especialmente cuando haya invitados.
En 2014 los robots no serán frecuentes ni muy elaborados, pero existirán. El pabellón de IBM hoy no tiene robots, pero está dedicado a los ordenadores que se muestran en toda su increíble complejidad, sobre todo en la tarea de efectuar traducciones del ruso al inglés. Si ya hoy las máquinas son tan inteligentes ¿qué no podrán hacer dentro de 50 años? Habrá ordenadores mucho más pequeños que los actuales y servirán de “cerebros” a los robots. Una de las principales atracciones del pabellón IBM en la Exposición Universal 2014 podría ser una asistenta doméstica robótica, torpe y gorda, que se moviera lentamente pero sin embargo fuera capaz de recoger, colocar, limpiar y manipular diversos aparatos. Sin duda los visitantes se podrían divertir mucho tirando fragmentos de cosas al suelo para ver como esa asistenta robótica los recoge con torpeza y los clasifica entre “tirar” y “guardar” (también puede que haya robots jardineros).
En la Exposición Universal 2014, General Electric pasará películas en 3D de sus elegantes y estilizados “Robots del Futuro”, y exhibirá aparatos domésticos integrados que llevarán a acabo todas las tareas rápidamente (habrá una fila de espera de tres horas para ver la película, algunas cosas no cambiarán nunca).
Naturalmente, los aparatos de 2014 no necesitarán cables eléctricos. Se alimentarán con baterías de larga duración de energía nuclear (radioisótopos). El combustible no costará caro porque será el subproducto de las centrales de fisión que, en 2014, cubrirán más de la mitad de las necesidades energéticas de la humanidad. Una vez agotadas esas baterías, solo podrán eliminarlas agentes autorizados por el fabricante.
En 2014 existirán ya una o dos centrales experimentales de fusión nuclear (hoy mismo, General Electric presenta una pequeña pero auténtica fusión nuclear en la Exposición Universal de 1964). En zonas desérticas y semi-desérticas, tales como Arizona, Néguev o Kazajstán, funcionarán grandes centrales de energía solar ; en las zonas más frecuentadas, pero también más nubosas, la energía solar será menos eficaz. En la Exposición Universal de 2014, una presentación mostrará distintos modelos de centrales energéticas en el espacio, que recogerán los rayos solares en inmensas parábolas y enviarán la energía recogida a la Tierra.
Dentro de 50 años el mundo se habrá encogido aun más. En la Exposición Universal de 1964 la presentación de General Motors describe, entre otras cosas, unas “fábricas de construcción de carreteras” en los trópicos y, más cerca nuestro, autopistas sobrecargadas con largos autobuses desplazándose por vías centrales reservadas. Hay muchas posibilidades de que en 2014 la utilización de las carreteras, al menos en las regiones más avanzadas del mundo, haya alcanzado su punto álgido; por eso aumentará cada vez más el interés por los transportes que reduzcan al máximo el contacto con la superficie terrestre. Existirá la aviación, naturalmente, pero los transportes terrestres serán cada vez más aéreos (alrededor de 50 centímetros por encima del suelo). Los visitantes de la Exposición Universal de 1964 pueden ya desplazarse en un “hidróptero”, que se eleva sobre cuatro pilones y se desliza en el agua con una fricción mínima. Seguramente, se trata de algo temporal. En 2014, los cuatro pilones habrán sido reemplazados por cuatro chorros de aire, con el fin de que los vehículos no tengan ningún contacto con las superficies, ni líquidas ni tampoco sólidas.
Los chorros de aire comprimido servirán también para levantar los vehículos terrestres por encima de las carreteras lo que, entre otras cosas, reducirá el problema de la pavimentación: una tierra apisonada o un césped harán el mismo servicio. Los puentes tendrán menos importancia desde el momento en que los automóviles sean capaces de atravesar el agua con ayuda de sus chorros de aire comprimido, aunque las ordenanzas locales sin duda desaconsejarán hacerlo.
Se dedicará mucho esfuerzo a la creación de vehículos provistos de “cerebro robot”, que podrán configurarse para un destino particular y llegarán a él sin tener que contar con las interferencias de los lentos reflejos de un conductor humano. Supongo que una de las principales atracciones de la exposición de 2014 será los paseos en pequeños coches robotizados que maniobrarán con destreza en medio de la muchedumbre, a 50 centímetros del suelo, evitando chocar automáticamente.
Para viajes de corta distancia, en el centro de las ciudades habrá aceras móviles elevadas (con bancos a ambos lados y plazas de pie en el centro). El tráfico continuará (a varios niveles en algunas zonas) únicamente porque todos los parkings estarán fuera de servicio y al menos el 80% de la entrega del transporte por camión se efectuará en lugares precisos, ubicados en las afueras de las ciudades. Unos tubos de aire comprimido transportarán bienes y materiales a distancias locales, y una de las maravillas de la ciudad serán los cambios de agujas que dirigirán las cargas específicas hacia sus correspondientes destinos.
Las comunicaciones se harán por “visioconferencia”, y se podrá ver y escuchar a la vez al interlocutor. La pantalla, además de permitiros ver a la persona que llamáis, también os permitirá acceder a documentos, ver fotografías o leer fragmentos de libros. Una constelación de satélites hará posibles las llamadas directas a cualquier punto de la tierra, incluso a la estació n meteorológica de la Antártida (visible en todo su esplendor helado en el stand de General Motors, en 1964).
Por otra parte, se podrá ir a algunas de las colonias selenitas (de la Luna), para lo cual general Motors presenta ahora maquetas de una impresionante gama de vehículos, equipados con anchos neumáticos blandos previstos para los accidentados terrenos que pueden existir en nuestro satélite natural.
Haces de rayos laser modulados, muy fáciles de manipular en el espacio, podrán tratar cantidades ingentes de conversaciones simultáneas entre la Tierra y la Luna. Por el contrario, en la Tierra, los rayos láser deberán encerrarse en tubos de plástico para evitar las interferencias atmosféricas, problema en que que siguen trabajando los ingenieros. Conversar con la Luna será simple pero incómodo, a causa de los 2,5 segundos de retraso entre preguntas y respuestas (el tiempo necesario para que la luz vaya y vuelva). El mismo tipo de comunicación con Marte tardará 3,5 segundos, a pesar de que Marte se encuentra más cerca de la Tierra. Sin embargo, en 2014, solo se habrán posado allí algunas sondas teledirigidas aunque se estará preparando una expedición con personas y, en el Futurama de 2014, se podrá contemplar la maqueta de una colonia marciana.
En cuanto a la televisión, unas pantallas de pared sustituirán al equipamiento habitual y se inventarán unos cubos tridimensionales transparentes, en los que se podrá ver en tres dimensiones: de hecho, una de las presentaciones más populares de la Exposición Universal de 2014 será una televisión 3D, de tamaño natural, en la que se podrán ver espectáculos de ballet. El cubo girará lentamente para mostrar la visión desde todos los ángulos.
Podemos continuar indefinidamente esta alegre extrapolación, pero no todo es de color rosa. En la fila de espera para entrar a la muestra de General Electric en la Exposición Universal 1964, me encontré frente a un amenazante panel de Equitable Life (NdT : compañía estadounidense de seguros), desgranando el aumento de población en Estados Unidos (más de 191.000.000): una persona más cada once segundos. Durante el tiempo que pasé en ese pabellón, la población del país había ganado casi 300 almas y la población mundial unas 6.000. Es muy probable que en 2014 la población mundial sea de seis mil quinientos millones, y que Estados Unidos tenga 350 millones de habitantes. La zona de Boston, en Washington, la más densamente poblada de su tamaño en toda la Tierra, se habrá convertido en una megalópolis con cerca de 40 millones de habitantes.
La presión demográfica va a forzar la urbanización creciente de los desiertos y las regiones polares. Lo más sorprendente, y en cierta manera reconfortante, es que 2014 marcará el comienzo de la colonización de las mesetas continentales. A los amantes de los deportes submarinos les gustará vivir en alojamientos submarinos, lo que sin ninguna duda propiciará una mejor explotación de los recursos marítimos, nutritivos y minerales. En la exposición de 1964, la General Motors ha presentado la maqueta de un hotel submarino de un lujo tentador. La de 2014 presentará ciudades en fondos marinos con líneas de batiscafos para transportar a hombres y materiales a los abismos.
La agricultura tradicional encontrará muchas dificultades para adaptarse. Algunas granjas se especializarán en el cultivo de microorganismos más eficaces. Se dispondrá de productos básicos, a base de levaduras y algas transformadas, con múltiples sabores. La Exposición Universal de 2014 incluirá un bar de algas, en el que se servirán imitaciones de pavo y pseudo-filetes; no será malo (siempre que se pueda pagar el elevado precio), pero habrá que romper la barrera psicólogica que levantará esta innovación.
En 2014 la tecnología seguirá el crecimiento demográfico, con un gran coste en esfuerzos y un éxito incompleto. Sólo una parte de la población mundial disfrutará plenamente de ese mundo lleno de aparatos. La otra, mayor aún que ahora, se verá privada de él y, en espera de poder acceder a lo mejor, materialmente hablando, tendrá un retraso en comparación con las partes del mundo más desarrolladas.
Pero la tecnología no puede continuar siguiendo el crecimiento demográfico si permanece descontrolada. Piensen en Manhattan en 1964, con una densidad de población de 32.ooo habitantes por kilómetro cuadrado por la noche, y más de 40.000 durante las horas de trabajo. Si toda la Tierra, incluidos el Sáhara, Groenlandia, el Himalaya, la Antártida y cada kilómetro cuadrado de los fondos marinos, estuviera tan poblado como Manhattan a mediodía, seguramente estarán de acuerdo en que no podría pensarse en ningún medio para subvenir a las necesidades de una población así (y aún menos para proporcionarle un cierto confort). De hecho, los medios resultarán insuficientes mucho antes de que alcancemos ese Manhattan gigante.
La población de la Tierra se acerca ahora a los tres mil millones y se duplica cada 40 años. Si se confirma este crecimiento, el mundo será un Manhattan gigante dentro de solo 500 años. Toda la Tierra será una única ciudad como Manhattan para el año 2450, y la sociedad se derrumbará antes de que eso suceda. No hay más de dos maneras de evitarlo: (1) elevar el índice de mortalidad (2) disminuir el índice natalidad. Indudablemente, el mundo de 2014 habrá llegado a un acuerdo sobre el segundo método. Porque, en efecto, la creciente utilización de aparatos mecánicos para reemplazar los corazones y riñones que fallen, la curación de la arterioesclerosis y de la ruptura de aneurisma habrán rebajado el índice de mortalidad y aumentado la esperanza de vida, en algunas partes del mundo hasta la edad de 85 años. En consecuencia, habrá una propaganda mundial a favor del control de natalidad por métodos racionales y humanos y, en 2014, tendrá sin duda efectos notables. Supongo que la inflación demográfica habrá disminuido sensiblemente, aunque no lo suficiente.
Una de las atracciones más importantes de la Exposición Universal de 2014 será, por tanto, una serie de conferencias, películas y material documental en el Centro de Control de la Población Mundial (únicamente para adultos y proyecciones especiales para adolescentes). La situación empeorará a consecuencia de los progresos de la automatización. Solo se conservarán algunos trabajos rutinarios, en los que las máquinas no pueden reemplazar al ser humano. Las escuelas deberán reorientarse en esa dirección. Una parte de la exposición de la General Electric de hoy es una escuela del futuro, en la que realidades actuales como la televisión en circuito cerrado y las bandas pre-grabadas facilitan el proceso de aprendizaje. Si embargo, no solo van a evolucionar las técnicas en la enseñanza, también los contenidos. Todos los alumnos de la enseñanza secundaria aprenderán los fundamentaos de la programación, se convertirán en ases de la aritmética binaria y estarán perfectamente formados en la utilización de los lenguajes informáticos.
Pero, incluso así, la humanidad se aburrirá severamente, una enfermedad que se propagará más cada año ganando en intensidad, lo que tendrá serias consecuencias en los niveles, mental, emocional y social. Con mucho, la pisquiatría será la especialidad médica más importante en 2014. Los pocos afortunados que tengan un trabajo creativo serán la auténtica élite de la humanidad, porque serán los únicos que harán algo más que servir a una máquina. La hipótesis más sombría que puedo hacer para 2014 es que en una sociedad de ocio forzado, la palabra trabajo será la más valorada del vocabulario.

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