Chavez en la web

miércoles, septiembre 26, 2012

El "gabinete de las sombras" ó el "TFP, Moon, Neofascismo y Shadow Cabinet".


Por: Lorenzo Angiolillo Fernández *.-

El gabinete en la sombra, gabinete fantasma,  o  "Shadow Cabinet" por su nombre en inglés, es un conjunto de integrantes que conforman un gabinete alternativo al gobernante, donde cada uno de estos miembros enfrenta al titular del cargo, en cada uno de los ministerios. (Sistemas Westminster de gobierno) se da en el sistema parlamentario, es una especie de gobierno virtual.  Normalmente, cuando el partido de la oposición llega al gobierno, se designa como ministro titular de la cartera a quien la ejerció como "ministerio en la sombra". En otros países se ha utilizado para procurar hacer una "marca personal" sobre la gestión de gobierno. También en casos de destitución como hizo Fernando Lugo mantuvo un gabinete de sombra. Hasta ahora se queda con este nombre de sombra,  por una razón o una constante casi todos los antecedentes de gabinete que  se llaman o son de sombra, jamás se materializarán.
Ahora bien" el gabinete de las sombras" (fíjense que lo enuncio diferente, ya que este pareciera salir de una novela de suspenso fantapolitico) que dijo o se le escapo decir, al retractarse y recular el candidato Capriles Radonski  para informar que solo anunciara a su vicepresidente,   estos pululan en las sociedades secretas, en los fundamentalistas, al satanismo o neo-nazismo, son en fin los gobiernos invisibles, agencias de inteligencias alimentadas desde la Gestapo hasta nuestros días , ese gabinete de las sombras suena a Tradición Familia y Propiedad (TFP ),fundada por los ahora Pimero Justicia,  secta que en Venezuela, fue prohibida por el gobierno de Jaime Lucinchi, acusándola de organizar un complot para el asesinato del entonces Papa Juan Pablo II en 1984, en 1999, en Colombia la TFP daba apoyo a los grupos paramilitares, y, a decir de la mismísima  CIA, sus miembros  son “adiestramiento en el uso de armas y el combate cuerpo a cuerpo”, se denominan con diferentes nombres según el país, entre ellos: “Sagrada esclavitud”, “Ermitaños de San Benito”,(Portugal) , Jóvenes Bolivianos pro Civilización Cristiana (en Bolivia), Tradición y Acción por un Perú Mayor (en Perú), y “Acción Familia” (en Chile), donde fue denunciada su participación en el golpe de 1973 contra Salvador Allende. Las TFP han desarrollado un enorme poder económico financiero, vinculado al supra poder del sionismo judío en el mundo. Ahora bien así como en Chile, se unieron los grupos  de la  “Iglesia de la Unificación” del  Reverendo Moon mejor conocida como la (Secta Moon),  con “Acción Familia” y otros movimientos neonazis   para llevar de forma cruenta al poder a Pinochet,  la secta Moon  tiene presencia en  unos 200 países y su vasto imperio económico abarca desde el sector de la construcción a la educación, la alimentación, diversos medios de comunicación; posee, entre otros, el Washington Times o lo controla por medio de News World Communications (NWC), y News of the World en Nueva York, y tiene una participación nunca desmentida oficialmente en la empresa editora de The Miami Herald. En agosto de 2002, la secta adquirió la agencia United Press International (UPI). En Uruguay  los "moonies"  adquirieron el  Banco de Crédito y el diario Últimas Noticias, manejan un gran abanico de empresas además el grupo Moon construyó un puerto para buques de gran calado la inversión inicial de la Iglesia fue 100 millones de dólares. Su complejo industrial, compuesto por más de 170 empresas y que incluyen fabricas de armas como Tong il Industries, productora de fusiles M16 y cañones Vulcano con América Latina como destino.
 “ Pactos y Proyectos negros".
 Recordemos  cuando una alianza derechista de los oficiales militares bolivianos y traficantes de drogas junto a un grupo de militares, dirigidos por mercenarios nazis bajo el mando de Klaus Barbie, “el Carnicero de Lyon”, que actuaba en complicidad con la CIA y su superagente George H. W. Bush organizó lo que se conoció como el Golpe de  la cocaína, en 1980, en el cual se sabe que funciono como un fuerte respaldo la cofradía Moon, los  Jóvenes Bolivianos pro Civilización Cristiana( el TFP Boliviano), la ultraderechista Falange Socialista Boliviana (FSB), (EL PRIMERO JUSTICIA BOLIVIANO),  y mercenarios de varias nacionalidades, sobre todo argentinos, conocidos como “Los Novios de la Muerte"(Paramilitares),  dirigidos por el genocida nazi Klaus Barbie, quienes  después de asesinar a miles de dirigentes en los asaltos a cuarteles y centrales obreras  torturaron hasta la muerte e a, el escritor y líder social  antimperialista Marcelo Quiroga quien era  uno de los candidatos de la izquierda, por el Partido Socialista. Los Oficiales  traidores,  García Meza y Arce Gómez dijeron que “establecían en el país un gobierno anticomunista” y que los militantes de la izquierda “debían caminar con el testamento bajo el brazo”.
Oscuros personajes, dirigen y financian al candidato Capriles Radonski y su entorno o circulo cerrado inmediato, como Carl Lindner Jr., vinculado a La Chiquita Brands se conoció: “ sus principales cuadros directivos entregaron a las Autodefensas colombianas 1,7 millones de dólares. El dinero fue girado en 100 cuotas por intermedio de las empresas Convivir Papagayo, creadas por el entonces gobernador de Antioquía, Álvaro Uribe. ” Y por ello fueron llevados a juicio en los EEUU. Argentina  El Movimiento, Silo, y los carapintadas a través de Peña Esclusa  En .Bolivia la  Nueva Fuerza Republicana (NFR), agrupación derechista cuyo candidato ex golpista y torturador Manfred Reyes Villa,  se le acuso ser financiado por la secta Moon, su padre general Armando Reyes Villa, ministro de Defensa del general Luis García Meza  y padre del ex candidato presidencial Manfred Reyes Villa, condecoró al coronel sudcoreano Bo Hi Pak, segundo al mando de la secta por los "servicios prestados a la patria". Agradecido Bo Hi Pak donó al gobierno militar 4 millones 500 mil dólares para la lucha en contra del movimiento popular boliviano. Se supo de encuentros entre colaboradores de Kim Byung Ho radicados en Chile, y miembros del entorno del candidato  Capriles Radonski  ¿hay responsabilidades del candidato en estas conexiones? Hugo Llorens el Director de Asuntos Andinos del Consejo Nacional de Seguridad asesor de Bush Jr. en asuntos relacionados con Colombia, Venezuela y Bolivia. Emili J. Blasco corresponsal del ABC España, Lyndon LaRouche a través de Peña Esclusa,  Alejandro Plaz, un imputado por el ministerio Publico por conspiración y responsable del manual, autor intelectual y coordinador del “plan de acción rápida” que activará la derecha venezolana, “el día D” (el venidero 7 de octubre), de perder las elecciones presidenciales. La mayoría de las relaciones  el entorno financiero del candidato Capriles Radonski  son con el ala derecha de Washington, y creemos que no es casual como afirmara, un periodista del periódico Washington Times: "La derecha estadounidense logró su dominación política en Washington durante los últimos veinticinco años con la ayuda de más de $ 3 millones de dólares gastados por Corea del líder del culto Sun Myung Moon en un órgano de propaganda diaria, el Washington Times"., según el veterano de 21 años del periódico George Archibald . 
Venezuela ya conoció de boca de algunos disidentes de la unidad, el pacto secreto que son un documento con: «Los Lineamientos para el programa de gobierno de la Unidad Nacional», firmado por Henrique Capriles, Leopoldo López, María Corina Machado, Ramón Guillermo Aveledo y Pablo Pérez. Considerado uno de los mas grandes “ Pactos y Proyectos negros" de la candidatura, causando un cisma interno con la consabida desconfianza. ¿Sera que este es el verdadero gabinete de sombra? Donde se excluyen a las figuras socialdemócratas y demócratas cristianas, al igual que los partidos de la MUD, que no garanticen el giro hacia la derecha capitalista salvaje radical, no nos extrañaría la política de campaña dirigida por los muchachos de PJ no quiere en las tarimas ni alrededor del candidato a nadie que no sea Chicago Boy o sea propenso de apoyar  el “paquete oculto neoliberal” que esconde la Mesa de la Unidad (MUD) y respaldado por el comando de campaña de Capriles Radonski programa económico que responde a las más oscuras pretensiones de la oligarquía venezolana y propicia una política entreguista a los intereses yanquis.
Uno de los escenarios que debemos manejar, con la infidencia de la lengua del candidato es la posibilidad ante el no reconocimiento de los resultados electorales por parte de ese sector de la oposición y así nos los confirma toda la matriz nacional e internacional creadas por ellos mismos de forma irresponsable y peligrosa , porque ataca a una población disociada que es capaz de locuras, o el solo hecho que ellos emprenderán las mismas será un acto de irresponsabilidad histórica que deberá tener sus responsables, será que El "gabinete de las sombras" de Capriles Radonski hará su presentación en la noche del día D a través de ruedas de prensa llamando al desconocimiento de los resultados del CNE,  y la rebelión de los electores incautos que creyeran arrebatado su triunfo, mientras el supuesto presidente electo se refugia en una embajada amiga para preservar su integridad física, o rehuirle a la justicia electoral, (COMO HASTA AHORA NO HA QUERIDO FIRMAR EL COMPROMISO ELECTORAL NI DECLARAR FORMALMENTE SOBRE ELLO),  y dejarle ese paquete oscuro también al ya anunciado vicepresidente virtual Leopoldo López y demás miembros fantasmas del Shadow Cabinet ….¿será amigos este supuesto gabinete de sombra? no una estrategia electoral triunfalista, sino parte de un “plan especial para el día D”…… Como dijo don Quijote a Sancho Panza: cosas veredes. “Vamos andando. Vamos despertando”, decía Ali Primera.
* Ex Embajador, escritor, analista político, e Ideólogo Bolivariano.

martes, septiembre 25, 2012

Qué se juega en Venezuela en las elecciones presidenciales



Queda menos de un mes y todo parece indicar que el triunfo de Hugo Chávez no se cuestiona. Más allá de la guerra de encuestas, las cartas están sobre la mesa. Aun así, vale la pena recapitular. Siempre hay lugar para imprevisibles. En estas elecciones, Venezuela se juega seguir avanzando en el proyecto popular, nacional, antimperialista y democrático iniciado en 1998. Pero también entra en liza dar un paso de gigantes en la construcción de un proyecto regional cuyo organigrama no contempla la presencia de Estados Unidos. De ganar el candidato de la derecha, el proceso de involución está garantizado. La oposición venezolana, hoy agrupada en torno a Henrique Capriles, no encuentra la hora de acabar con todo lo que huele a Chávez y el proceso bolivariano.

La revolución genera odio, resentimiento y desafección. Odio en la vieja clase política, los grandes empresarios y las elites dominantes, acostumbradas a mandar sin contrapesos. Resentimiento y desafección entre una izquierda vulgar cuyo imaginario de cambios se afincaba en el “manual” de estilo de la “revolución”. En este contexto combate la propuesta bolivariana. Políticas sociales populares, inversiones públicas, redistribución de la riqueza, nacionalizaciones, reforma agraria, acceso a la vivienda, salud, educación. Vorágine democrática que pone en cuestión la estructura social y poder tradicional, removiendo los cimientos de una sociedad piramidal y excluyente.

El desarrollo de la alternativa tuvo que vencer temores, convocar una asamblea constituyente y plebiscitar el proyecto democrático. El 15 de diciembre de 1999, por primera vez en la historia política del país, sería aprobada, en referéndum, con 71.78 por ciento de votos afirmativos, la nueva Constitución. Y lo hizo marcando diferencias con su predecesora, vigente desde 1961 aprobada en el seno del Parlamento, sin un refrendo popular.

La promulgación de la Carta Magna ha sido el primer triunfo de la revolución en marcha. Sin embargo, la derecha tardará en reconocer el nuevo marco constitucional. Pasará un lustro y entre medias, el frustrado golpe de Estado de 2002, cuyo fin era, entre otros, aparte del magnicidio, derogar la Constitución de 1999, cuyo fundamento la diferencia de la mayoría de las existentes en la región, al subrayar el carácter fundante de la democracia participativa bajo la construcción de una ciudadanía integral. Así lo destacan dos científico-sociales venezolanos, Edgar Lander y Margarita López Maya: “La búsqueda de la igualdad social como objetivo explícito es una de las diferencias que tiene la actual democracia venezolana con otras democracias de la región, y es uno de los sentidos que se le puede dar al término 'revolución' con que se auto-identifica esta experiencia. Es así como la Constitución de 1999, establece en su segundo artículo, los principios fundamentales de la república: "Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general la preminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político".

Con este marco se han creado las misiones, herramienta fundamental para resolver y definir proyectos tendentes a la inclusión, la transformación económica y social. Asimismo, el control de los recursos naturales y energéticos, como el petróleo, han permitido tener los fondos necesarios para llevar a cabo las políticas redistributivas. A lo que debe sumarse, en política exterior, el carácter antimperialista y emancipador que hunde sus raíces en el pensamiento de los libertadores.

La revolución bolivariana marcha a contracorriente. En América Latina y el mundo tiene enemigos que insisten en minimizar sus logros tachándolos de populismo, sin diferenciar lo popular-nacional, la construcción de un sujeto político autónomo, de lo que configura el populismo, un discurso obrerista, que renegocia la dependencia y cuyo liderazgo está en manos de las burguesías criollas que no altera la estructura de poder ni ataca las desigualdades en su raíz. Piénsese en Berlusconi, Aznar en España, Putin en Rusia, Calderón en México, Uribe en Colombia y Piñera en Chile.

Las políticas implantadas en Venezuela son populares ni populistas ni calla bocas, no busca comprar votos. Es una acción tendiente a erradicar la miseria, devolver la dignidad a un pueblo y hacerlo partícipe de su destino. Así lo demuestran los datos económicos durante estos 10 años de cambios democráticos. La lucha contra la desigualdad, la pobreza y marginalidad social rinden frutos. Durante el periodo 1999-2010, la inversión social acumulada se ubica en 330 mil millones de dólares (20 por ciento del PIB), mientras que en la década de 1988-1998 sólo alcanzó 8 por ciento. Según el Banco Mundial, la pobreza disminuyó de 70 por ciento en 1996 a 23.9 en 2009 y la pobreza extrema se redujo de 40 por ciento a 5.9. El índice de Gini, para medir la desigualdad, se redujo en un punto, situándose en 0.4068, el más bajo de toda América Latina. La tasa de desempleo no supera 6.2 por ciento y el salario mínimo pasó de 185 dólares en 1998 a 462 en 2010. En 1998 los beneficiarios del sistema de pensiones alcanzaba a 387 mil personas, hoy suman un millón 916 mil 618, con una pensión homologada al salario mínimo, inexistente hasta la revolución. Igualmente el crédito a microempresarios y sectores populares ha tenido un gran impulso. En 2011 la banca pública aumentó 50 por ciento sus fondos de préstamos, pasando de 40 mil 200 millones de bolívares a 60 mil 346 millones. En salud, en 2011 se realizaron 113 obras de nueva construcción, cuatro hospitales, nueve maternidades y se incrementó en 21.1 por ciento el número de camas. Por otro lado, la Misión Milagro, programa conjunto cubano-venezolano, cuyo lema es "una visión solidaria del mundo" , que desde 2004 opera a la población de bajos recursos en patologías oculares de cornea, cataratas, glaucomas, oftalmología pediátrica y oncológica, ha devuelto la visión a un total acumulado de un millón 413 mil 708 personas de casi todo los países latinoamericanos. Venezuela tiene hoy una deuda externa saneada y sus reservas mundiales acumuladas se han duplicado en 10 años, aproximadamente de 30 mil millones de dólares. Pero sus logros se volatilizan en medio de una propaganda espuria que oculta la realidad y presenta un país sumido en la violencia, el caos y la represión. Su control sobre los medios de comunicación es abrumador. De 111 estaciones televisivas, 61 son privadas, 13 públicas y 37 comunitarias con alcance limitado. En las emisoras de radio AM, 87 por ciento pertenecen al sector privado, 3 por ciento a comunitarias y 10 por ciento es pública. Y en FM, 57 por ciento son privadas, 31 por ciento comunitarias y la minoría es pública. Y en la prensa escrita 80 por ciento está en manos de la oposición. Pero la imagen es la contraria.

La derecha venezolana reconoce la Constitución con la boca chica, pide referéndum y se autodefine moderada. Su candidato, Henrique Capriles, se presenta bajo la etiqueta de "progresista" y hombre de "centro" , a pesar de su beligerante acción en el golpe de 2002, asaltando la embajada de Cuba, sin ir más lejos. No olvidemos que Capriles es el representante de una amalgama de organizaciones, más de una docena, en la cual mayoritariamente se incluyen personas cuyo objetivo es reconquistar, para las clases dominantes tradicionales y el capital transnacional, su poder hoy en manos del pueblo venezolano. En conclusión, en estas elecciones se juegan dos opciones, mantener la senda del proyecto democrático o retornar al pasado neoliberal.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2012/09/22/opinion/022a1mun

“En las urnas electorales venezolanas se juega también el futuro de toda América Latina”


Entrevista con Germán Mundaraín, embajador de Venezuela en la ONU en Ginebra

 
El dilema de fondo de los próximos comicios en Venezuela del próximo 7 de octubre es la «consolidación de los avances sociales o el retroceso hacia los modelos económico-sociales del pasado». A pesar de ese gran reto político que está en juego, «respetaremos a rajatablas la voluntad popular expresada en las urnas». Quien defiende tales tesis es Germán Mundaraín Hernández, actual representante de la nación sudamericana ante las Naciones Unidas en Ginebra. Entre el 2000 y el 2007 se había desempeñado como Defensor del Pueblo. Desde mayo último integra, junto con otras cinco personalidades nacionales de primer nivel, elegidas por el presidente Hugo Chávez Frías, el Consejo de Estado que es el órgano superior de consulta del Gobierno y de la Administración Pública Nacional.
P: ¿Qué   representan políticamente las próximas elecciones presidenciales?
R: Son la expresión de un ejercicio de democracia participativa que impera en mi país, que ha protagonizado desde la nueva Constitución de 1999 en adelante una quincena de elecciones nacionales, parlamentarias, regionales y referéndum. En Venezuela se consulta sistemáticamente al soberano. Existe gran confianza en la decisión ciudadana. Y el número de esas consultas es la mejor evidencia. Hay un poder independiente, el Consejo Nacional Electoral (CNE), que se presenta ante el mundo sin ningún complejo. Con el ánimo de mostrar nuestras fortalezas pero también abierto a que se le señalen sus posibles debilidades.
P: La campaña electoral es intensa y se confronta a una prensa internacional cautelosa, por no decir crítica…
R: La venezolana es una sociedad muy tensionada por el propio proceso de cambio en marcha y por los variados actores que intervienen en la política nacional. Desde afuera, a veces, se nos mira con incertidumbre. Se piensa que en cualquier momento se podría pasar de las tensiones de la retórica propia de nuestra campaña a agresiones físicas. Pero no es así. El pueblo venezolano es pacífico y sabe resolver pacíficamente sus diferencias políticas en las mesas electorales. Hasta el momento, y ya faltando pocos días para el cierre, la campaña ha sido intensa, caldeada, pero correcta y sin violencias.

 

Campaña electoral polarizada, aunque sin violencia
P: ¿A pesar de un proceso electoral extremadamente polarizado?
R: Sí, es una campaña polarizada. Se confrontan dos candidatos principales: el actual presidente Hugo Chávez, que aspira a la reelección, y el de la oposición Henrique Capriles Radonski. Eso aumenta la polarización retórica ya que centralizan ambos la atención política nacional e internacional.
P: ¿Particularmente diferente a las elecciones presidenciales anteriores?
R: Lo que cambia son los actores, pero tienen un perfil global semejante. El candidato de la oposición siempre sale de las gobernaciones que cuentan con un presupuesto lo suficientemente amplio como para soportar financieramente una parte de la campaña. La otra parte viene del gran empresariado y de ONG y fundaciones extranjeras, principalmente estadounidenses, que reciben el apoyo del Departamento de Estado norteamericano. Y pienso que los resultados previstos también coincidirán globalmente el próximo 7 de octubre con los anteriores. En el 2000, Chávez ganó por más de 20 puntos de diferencia a Francisco Arias Cárdenas. Seis años más tarde, en el 2006, derrotó por más de 25 puntos a Manuel Rosales.
P: ¿Qué programa o visión política representa uno y otro?
R: El presidente actual, candidato del Gran Polo Patriótico, encarna el proceso de cambio, la revolución bolivariana en marcha. Capriles, de la Mesa de Unidad Democrática, aglutina a los sectores tradicionales, las élites -que durante décadas usufructuaron el poder- estrechamente emparentadas a las trasnacionales.

Los nuevos disfraces de la derecha
P: Llama la atención, sin embargo, que el candidato de la oposición se haya auto-designado como el «Lula de Venezuela». Presentándose casi como una alternativa de izquierda democrática al actual Gobierno…
R: Es un estilo que marca la política iberoamericana actual. Candidatos que se disfrazan. El caso más patético es el de España. Mariano Rajoy se presentó en la campaña como expresión del centro político. Pero tan pronto ganó, no dudó en aplicar su verdadero programa de extremo corte neoliberal con significativos recortes a las conquistas sociales de los españoles. Capriles es lo mismo. Se disfraza y dice que su programa es parecido al que implementó Lula en Brasil. Sin duda en Brasil, Capriles sería un opositor radical al Partido de los Trabajadores actualmente en el Gobierno. Porque Lula fue obrero, es socialista y dirige un partido progresista, que no tiene nada que ver con la visión política de Capriles. En realidad la oposición venezolana odia a Lula, a su modelo y al de su sucesora. Pero tratan de presentarse más decentemente…
P: ¿Por qué este juego político?
R: Para confundir. Y por especulación política. Capriles está enraizado en los sectores de poder económico y parte de la clase media. Ese es su electorado natural. Para tratar de ganar debe intentar robar votos en los sectores populares. Pero su verdadero programa contempla cero presencia del Estado y que el mercado se encargue de regular la economía. Lo primero que haría en caso de ganar sería reducir el Estado a su mínima expresión, dejar al sector privado que se encargue de la salud, de la educación, de la vivienda. Desmantelar las conquistas sociales. Por su parte, el centro del programa del presidente Chávez es la actividad petrolera y el control estatal de la misma. Sin el aporte de ese vital sector no se podría financiar la salud, ni la educación, ni las conquistas en general. Ni mucho menos la activa solidaridad internacional que promueve el proceso venezolano.
El Gobierno respetará la voz de las urnas
P: ¿A pesar de numerosas encuestas que señalan como claro ganador a Chávez, es imaginable, en términos políticos, que las encuestas se equivoquen?
R: Son tantas y tan importantes las conquistas sociales que han logrado los sectores populares en estos últimos años que un programa neoliberal y un gobierno de derecha significarían un verdadero suicidio político para una gran parte de la población…
P: ¿Aceptaría el Gobierno venezolano una eventual derrota en las urnas?
R: Si el Gobierno pierde las elecciones va a reconocer de inmediato los resultados. Pero quisiéramos escuchar también esta frase corta y significativa de parte de la oposición. Nosotros estamos seguros que si se perdiera, lo que es absolutamente improbable, no sería la derrota de la revolución sino un simple traspié político. Pero no va a ocurrir. El pueblo tiene confianza plena en el proceso y en la revolución bolivariana.
P: Existe en Latinoamérica, desde hace algo más de una década, una mayoría de gobiernos y procesos democráticos, abiertos, progresistas. Venezuela está estrechamente implicada en iniciativas de integración regional. ¿Qué repercusión tienen las actuales elecciones presidenciales en el contexto continental?
R: Pregunta clave. El próximo 7 de octubre no solo se decide el futuro de Venezuela sino el de América Latina. Un triunfo de la oposición significaría la liquidación del ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas-Tratado de Comercio de los Pueblos) que reúne a Bolivia, Nicaragua, Ecuador, Cuba, Venezuela y los Estados caribeños Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas. Se pondría en jaque la estrategia de Petrocaribe que reúne a la mayoría de las naciones caribeñas. Significaría el debilitamiento real de UNASUR. Y también de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) que con tanto sacrificio se logró crear en 2010 y que hoy reúne a casi 30 naciones del continente con cerca de 600 millones de habitantes. Podría incluso significar la salida de Venezuela del MERCOSUR, mercado integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y nuestro país. Adicionalmente, habría un cambio en las relaciones y el comportamiento del continente en espacios internacionales como la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas. Insisto: más allá de la contienda electoral entre Chávez y Capriles hoy se juega, en las elecciones venezolanas, esta nueva relación de fuerzas a nivel regional que con tanto esfuerzo se ha podido ir construyendo en la última década.
 ------
Un acompañamiento electoral que no viole la soberanía
El Consejo Nacional Electoral (CNE) venezolano invitó a 214 personalidades del mundo entero para acompañar los comicios del 7 de octubre. 110 de América Latina, 65 de Europa, 29 de América del Norte, 6 de Asia en tanto cuatro de África, sin contar a los representantes de la Unión Africana que confirmó su presencia.
Entre los invitados, 18 organismos electorales y cuatro expertos. Según el CNE, entre las invitaciones cursadas, 81 corresponden a parlamentarios y personalidades políticas; 22 al mundo académico; 34 a periodistas; y otras a ONG, intelectuales, artistas y agrupaciones sociales y gremiales.
Hasta mediados de septiembre, 157 de los invitados habían confirmado su presencia. En la tercera semana del mismo mes el ex – vicepresidente argentino Carlos Álvarez llegó a Venezuela para instalar la delegación de acompañamiento electoral de UNASUR, en tanto responsable de ese sector de actividad en el organismo de integración.
“Acompañamiento no significa observación electoral”, señala Germán Mundaraín, embajador de Venezuela antes las Naciones Unidas de Ginebra. “El voto es el principal ejercicio ciudadano en nuestra democracia y nadie puede controlar nuestra propia soberanía nacional”.
El acompañante, explica, es “un testigo importante de que el proceso transcurre con normalidad y profesionalismo”. Y debe, además, “informar a sus conciudadanos lo que vio en esta pequeña nación sudamericana”. Sin subestimar el papel de “indicar al CNE las correcciones a incorporar a nivel electoral para mejorarlo en el futuro”.
De Suiza viajarán para asistir en los comicios seis personalidades políticas y un comunicador social. Entre los primeros, el senador nacional Luc Recordon y los diputados nacionales Ada Marra, Antonio Hodgers y Mathias Reynard. Así como el ex – diputado nacional Franco Cavalli y el ex – embajador helvético en Venezuela, Walter Suter.
“Una delegación muy significativa en cuanto a cantidad y calidad de los participantes”, subraya Mundaraín. Quien ve en esta presencia, “un reconocimiento del Poder Electoral venezolano a la neutralidad y larga historia de participación democrática electoral helvética, así como a la colaboración que desde años Suiza ha brindado a ese poder del Estado”.