lunes, junio 08, 2026
Venezuela y el nuevo orden
Venezuela esta hoy está en la vanguardia de una transformación profunda. Y es que nuestra Patria traza una ruta de autonomía, eficiencia y dignidad importante con la agenda oficial de la presidenta Delcy Rodríguez en la India, una visita que marca un hito en nuestra diplomacia y que está signada por una estrategia para consolidar alianzas con uno de los motores económicos más importantes de este siglo. Los acuerdos alcanzados con el Primer Ministro indio refuerzan nuestra capacidad de cooperación tecnológica y comercial, demostrando que tenemos aliados estratégicos de peso real, para el bienestar de nuestro pueblo. Y si analizamos lo que sucede acá, debo decir que estamos ante un gran desafío, porque el hecho de comenzar a hacer una reingeniería de Gobierno y a consultar públicamente qué debemos hacer para simplificar los trámites burocráticos es un paso importante en la construcción de un Estado ágil, transparente y humano, que apuesta a eliminar las trabas que históricamente han retrasado el bienestar de los ciudadanos.
En esta misma línea, aplaudimos que ante la ONU se dieran a conocer los avances de nuestra reforma penal. En un ejercicio de soberanía jurídica, le dijimos al mundo que nuestro sistema de justicia se transforma para proteger la paz social y garantizar los derechos humanos, aun cuando falta mucho por hacer y aun cuando los mismos de siempre han querido minimizar el esfuerzo que se está haciendo. A escala mundial, vemos cómo el intervencionismo está en crisis. Una muestra es la decisión del Congreso de los EEUU de frenar los poderes de guerra de Trump contra Irán, un paso a la sensatez y una derrota para la política de agresión. ¿Será que el belicismo imperial ya no cuenta con el respaldo ni siquiera de sus propias instituciones?
Por otro lado, respaldamos la postura del presidente Lula da Silva, cuando califica a Marco Rubio como un “enemigo de América Latina”. Personajes como Rubio representan la cara más oscura del injerencismo que busca asfixiar a naciones hermanas como Cuba para imponer su modelo de dominación. El rechazo de Lula también es un llamado a la unidad regional de los pueblos hermanos. Cada paso hacia la eficiencia y cada victoria diplomática van construyendo la Patria que merecemos. La soberanía es una batalla diaria que debemos seguir ganando.
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