Por Equipo de Corresponsales
De los casi 100 fallecidos la madrugada del 3 de enero, durante el ataque armado de Estados Unidos al país, se encuentran siete integrantes mujeres de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de entre 19 y 23 años de edad
Crisbel Adriana Gómez Gómez nació en Barquisimeto, estado Lara, el 23 de octubre de 2006 y a sus dieciocho años quiso ser soldada del Ejército, sueño que logró con notable destreza y conocimiento al alcanzar el rango de sargento segundo, lo que la llevó al cumplimiento de diversas y complejas tareas.
Murió en su puesto de comando en el Fuerte Guaicaipuro, en Charallave, estado Miranda, cuando fue impactada por las ondas expansivas de una explosión con bomba, mientras caminaba por los patios de su lugar de servicio.
Sus abuelos paternos José Antonio Gómez y Josefina Álvarez recuerdan que le gustaba mucho la vida militar. “Hasta el punto que me sorprendió su cambio de carácter, de una niña tierna y frágil, se convirtió en fuerte y decidida entre sus compañeros de armas. También se destacó manejando los vehículos blindados”, comenta su abuelo.
En el mismo Fuerte Guaicaipuro murió también la sargento segundo Yorlianny Michel Delgado Suárez, de 20 años de edad y madre de un hijo de cinco años, oriunda de Barquisimeto, Lara.
Sus inicios como soldada fue en la 14° Brigada de Infantería Mecanizada, Compañía de Comunicaciones. Se destacó como alumna de la 145° Grupo de Artillería de Campaña José de la Cruz Carrillo; además, trabajó en el municipio Morán (El Tocuyo) hasta iniciar su formación en el sistema de blindados en el puesto de comando del Ejército Bolivariano en Charallave.
Su madre Yelitza Suárez la describió como trabajadora, tenaz y guerrera. “Estaba haciendo el curso de mantenimiento automotriz de tanques. Era guerrera. No le temía a nada. Le gustaba echar para adelante todo lo que era trabajo”.
Alejandra del Valle Olivero Velásquez, una joven de Yaguaraparo, estado Sucre, de 20 años de edad, que apenas, iniciando su carrera militar consagró su vida a la defensa de la nación, en Fuerte Tiuna.
Carismática, alegre, tranquila, decidida y con una sonrisa en su rostro para todos, así describió su hermano Richard Velázquez, al equipo de Últimas Noticias, a la joven sargento segundo del Ejército Bolivariano e integrante de la Guardia de Honor Presidencial, una labor que Alejandra desempeñó con orgullo y honor hasta su último día.
“Ella se sentía muy orgullosa. Hasta el último día trabajó con tanto empeño. Siempre se esmeraba y le gustaba, se sentía honrada de pertenecer a la Guardia de Honor Presidencial y, aunque la situación actual del país nos preocupaba, ella siempre decía que el objetivo era gobernar y no ser gobernados, su deber era proteger a su nación”, comentó su hermano Richard.
En Fuerte Tiuna también cayó la sargento segundo Eliannys Nicole Camacho, quien pertenecía al Cuerpo de Infantería.
La joven de 22 años, la menor de cuatro hermanos, de Punta Gorda, en la ciudad de Barinas, desde muy pequeña su meta estaba clara: la carrera militar. Ese deseo de portar el uniforme no era una coincidencia, sino un legado de honor.
Su padre, Campo Elías Camacho, quien también fue militar, recuerda con orgullo cómo su hija decidió seguir sus pasos: “Ella me siguió los pasos porque también fui militar. Quería superarse de una manera muy extraordinaria. Quería ser alguien importante en la vida, pero la vida nos la quitó”, expresa entre lágrimas y sosteniendo el cofre con las medallas de ascenso de su hija. Con cuatro años de servicio tenía aspiraciones a realizar el curso de piloto.
Su madre, Francis Altuve, la describe como una joven profundamente apegada a sus raíces y a los suyos. “Era una niña muy alegre, soñadora, sus sueños eran grandes. Buena hija, hermana… amaba a sus sobrinos”, relata a Últimas Noticias.
En la agresión militar también fallecieron Ángeles Tovar, en la Meseta de Mamo, La Guaira; Anaís Molina, la joven sargento segundo que rehusó la orden de evacuación y murió enfrentando los helicópteros gringos que ingresaron al país, contó el entonces comandante de la Guardia de Honor Presidencial, unidad a la que pertenecía, Javier Marcano Tábata, y la primera teniente de la Aviación Militar Bolivariana, Deimar Elizabeth Páez Torres, de 23 años, perteneciente al Batallón de Fuerte Tiuna.
El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, reconoció el esfuerzo de las mujeres en la emancipación y en la lucha por la libertad del país.
“La historia está escrita por nuestras heroínas y hoy continuamos ese inexorable legado victorioso que sigue dejando su huella feminista en los corazones de un pueblo como la firme punta de lanza que rompe las barreras de lo imposible”, dijo Padrino.
De los casi 100 fallecidos la madrugada del 3 de enero, durante el ataque armado de Estados Unidos al país, se encuentran siete integrantes mujeres de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de entre 19 y 23 años de edad
Crisbel Adriana Gómez Gómez nació en Barquisimeto, estado Lara, el 23 de octubre de 2006 y a sus dieciocho años quiso ser soldada del Ejército, sueño que logró con notable destreza y conocimiento al alcanzar el rango de sargento segundo, lo que la llevó al cumplimiento de diversas y complejas tareas.
Murió en su puesto de comando en el Fuerte Guaicaipuro, en Charallave, estado Miranda, cuando fue impactada por las ondas expansivas de una explosión con bomba, mientras caminaba por los patios de su lugar de servicio.
Sus abuelos paternos José Antonio Gómez y Josefina Álvarez recuerdan que le gustaba mucho la vida militar. “Hasta el punto que me sorprendió su cambio de carácter, de una niña tierna y frágil, se convirtió en fuerte y decidida entre sus compañeros de armas. También se destacó manejando los vehículos blindados”, comenta su abuelo.
En el mismo Fuerte Guaicaipuro murió también la sargento segundo Yorlianny Michel Delgado Suárez, de 20 años de edad y madre de un hijo de cinco años, oriunda de Barquisimeto, Lara.
Sus inicios como soldada fue en la 14° Brigada de Infantería Mecanizada, Compañía de Comunicaciones. Se destacó como alumna de la 145° Grupo de Artillería de Campaña José de la Cruz Carrillo; además, trabajó en el municipio Morán (El Tocuyo) hasta iniciar su formación en el sistema de blindados en el puesto de comando del Ejército Bolivariano en Charallave.
Su madre Yelitza Suárez la describió como trabajadora, tenaz y guerrera. “Estaba haciendo el curso de mantenimiento automotriz de tanques. Era guerrera. No le temía a nada. Le gustaba echar para adelante todo lo que era trabajo”.
Alejandra del Valle Olivero Velásquez, una joven de Yaguaraparo, estado Sucre, de 20 años de edad, que apenas, iniciando su carrera militar consagró su vida a la defensa de la nación, en Fuerte Tiuna.
Carismática, alegre, tranquila, decidida y con una sonrisa en su rostro para todos, así describió su hermano Richard Velázquez, al equipo de Últimas Noticias, a la joven sargento segundo del Ejército Bolivariano e integrante de la Guardia de Honor Presidencial, una labor que Alejandra desempeñó con orgullo y honor hasta su último día.
“Ella se sentía muy orgullosa. Hasta el último día trabajó con tanto empeño. Siempre se esmeraba y le gustaba, se sentía honrada de pertenecer a la Guardia de Honor Presidencial y, aunque la situación actual del país nos preocupaba, ella siempre decía que el objetivo era gobernar y no ser gobernados, su deber era proteger a su nación”, comentó su hermano Richard.
En Fuerte Tiuna también cayó la sargento segundo Eliannys Nicole Camacho, quien pertenecía al Cuerpo de Infantería.
La joven de 22 años, la menor de cuatro hermanos, de Punta Gorda, en la ciudad de Barinas, desde muy pequeña su meta estaba clara: la carrera militar. Ese deseo de portar el uniforme no era una coincidencia, sino un legado de honor.
Su padre, Campo Elías Camacho, quien también fue militar, recuerda con orgullo cómo su hija decidió seguir sus pasos: “Ella me siguió los pasos porque también fui militar. Quería superarse de una manera muy extraordinaria. Quería ser alguien importante en la vida, pero la vida nos la quitó”, expresa entre lágrimas y sosteniendo el cofre con las medallas de ascenso de su hija. Con cuatro años de servicio tenía aspiraciones a realizar el curso de piloto.
Su madre, Francis Altuve, la describe como una joven profundamente apegada a sus raíces y a los suyos. “Era una niña muy alegre, soñadora, sus sueños eran grandes. Buena hija, hermana… amaba a sus sobrinos”, relata a Últimas Noticias.
En la agresión militar también fallecieron Ángeles Tovar, en la Meseta de Mamo, La Guaira; Anaís Molina, la joven sargento segundo que rehusó la orden de evacuación y murió enfrentando los helicópteros gringos que ingresaron al país, contó el entonces comandante de la Guardia de Honor Presidencial, unidad a la que pertenecía, Javier Marcano Tábata, y la primera teniente de la Aviación Militar Bolivariana, Deimar Elizabeth Páez Torres, de 23 años, perteneciente al Batallón de Fuerte Tiuna.
El ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, reconoció el esfuerzo de las mujeres en la emancipación y en la lucha por la libertad del país.
“La historia está escrita por nuestras heroínas y hoy continuamos ese inexorable legado victorioso que sigue dejando su huella feminista en los corazones de un pueblo como la firme punta de lanza que rompe las barreras de lo imposible”, dijo Padrino.
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