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martes, mayo 03, 2011

LOS FALSO POSITIVOS DE LA IGLESIA

OPINION

¿Cómo se investiga y estudia la historia de la Iglesia?

Por: Lorenzo Angiolillo Fernández.-

ANTONIO NAVA, Considera que EN LA HISTORIA DE LA IGLESIA, QUE UNA PARTE DE LA IGLESIA ES SANTA Y la otra PECADORA, (Profesor de la Facultad de Teología de la Universidad de Granada. El profesor Dr. Antonio Navas, de la Facultad de Teología de Granada, jesuita, repasa en amable conversación los puntos de vista del historiador cuando se acerca a la Iglesia, las fuentes, las investigacio...nes, las principales etapas. Nos dice:“La historia se define que es una ciencia el método de la historia , está claro pero quizás no está claro cuál es su objeto , el método dependerá del objeto , si es una que pretende ser lo más objetiva posible tendrá una fuente, y análisis de la fuente se parece a una ciencia de la naturaleza busca en la naturaleza las respuestas y la historia busca en los archivos, no debería caber la construcción ideológica o por lo menos , apartarse, es una investigación”.

¿La escriben los vencedores?, no es exactamente así porque sino todos los vencedores, quedaran bien, para la posteridad, y hay muchos casos que no es así, el método histórico se parece mucho al del detective técnico, la historia se escribe a base de documentación, documentos que procede de cancillerías, de documentos de potentados, o gobiernos etc., el pueblo llano durante muchos siglos ha tenido poco acceso de dejar tras de sí documentos que dejen testimonios de algo, tomando como guía una cuestión que se llama en historia la convergencia de testimonios, uno puede al final acabar desenmascarando a un vencedor que ha pretendido contar la historia como no fue, en la historia de la iglesia hay un elemento que es muy curioso, es que gran cantidad de obras, o de iniciativas eclesiásticas han partido del pueblo llano y no del clero habría que decir que en conjunto, es más rica la historia de la iglesia en cuanto al pueblo que la historia general.

Determinados libros de historia aunque estén un poco sesgados, si mencionan la fuente los datos es fácil desmontar la parte ideológica al ir a la fuente, aunque lo que se acerca más a la objetividad es la convergencia de testimonios.

La recomendación de León XIII, a los católicos que escribían la historia de la iglesia (claro que el creyente al acercarse lleva una predisposición), es muy válida y sabia el recomendaba: “que no se atrevan a contar nada que sea falso y que no se atrevan a callarse nada que sea verdadero”.

"La iglesia somos todos...", explicó el Padre Vidal. "Esto hay que decirlo: no podemos dejar que alguien disfrazado, escondido detrás de una sotana...diga cantidad de mentiras que no se corresponden con la realidad y nos alejan de la pastoral social, y el trabajo social de las instituciones públicas y privadas, que ahora más que nunca se ven tomadas de la mano”. Totalmente de acuerdo con el padre Vidal Atencio, cuando desmiente al "Monseñor" Baltasar Porras, Vicepresidente de la Conferencia Episcopal, por eso mi afirmación “La maldad en la Iglesia Católica”... la maldad no tiene fronteras, no discrimina… y está en todas partes.....y la encontramos hoy también en algunos miembros de la Iglesia”.

La memoria histórica suele ser siempre parcial. Agradezco la comunicación del estudioso de estos temas, Miguel Paz Bonells, quien me envía un excelente trabajo suyo “LA ESPIRITUALIDAD EN EL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI”, el cual comentare en otra oportunidad, y además copia del Libro de Fernando Vallejo. Transcribo a continuación, un pasaje del polémico Libro de Fernando Vallejo “La puta de Babilonia”, por considerarlo el mejor ejemplo del problema de los historiadores, las diversas fuentes, documentos, el excelente ejercicio de convergencia de testimonios y la historia de la Iglesia, en el estilo descarnado del autor:

“Deduciendo de las fechas inciertas de unos textos inciertos otras fe-chas inciertas para otros textos inciertos los exegetas lacayos al ser-vicio de la Puta han establecido el formidable engaño de la cronología cristiana: una telaraña deleznable y pringosa que no tienen de dónde colgar. La verdad es que hoy nadie sabe dónde (como no sea en el Imperio Romano), ni cuándo (como no sea en un lapso de ciento veinte años) fueron escritos los evangelios canónicos, que junto con algunos de los despreciados evangelios apócrifos son los únicos tex-tos que dan detalles concretos de la existencia de Cristo: que nació en Belén de la estirpe del rey David, que su infancia transcurrió en Nazaret, que empezó su vida pública hacia los 30 años y demás men-tiras burdas que les hacen tragar a los niños cristianos con la sopa. Cristos en un comienzo hubo muchos: un Cristo de los nazarenos, un Cristo de los ebionitas, un Cristo de los elkesaítas, un Cristo de los adopcionistas, un Cristo de los docetistas, un Cristo de los gnósticos, un Cristo de Basílides, un Cristo de Cerinto, un Cristo de Carpócrates, un Cristo de Pablo, un Cristo de Juan, un Cristo de Mateo, un Cristo de Marcos, un Cristo de Lucas, un Cristo de Marción... Hoy no hay más que uno: el de la Puta, una mezcla confusa del de Pablo con los cuatro Cristos de los evangelios canónicos”.

Les dejo hasta aquí esto como parte de la reflexión y dudas históricas que debemos tener siempre presentes a la hora de pretender hacer historia y sobre todo historia de la Iglesia. Seguiremos enfocando el tema, y acerca de lo planteado en el trabajo anterior: el tema de conciencia revolucionaria y religión, o mejor dicho de la ética revolucionaria a la ética religiosa, ¿cuáles son sus similitudes y sus contradicciones?, ¿es posible hacer estas comparaciones o son antagónicas? ¿Cual sería la deontología de ambos estados de conciencia?: la revolucionaria y la religiosa Se refiere a un conjunto ordenado de deberes y obligaciones morales que tienen, los que encarnan una y otra, y si esto es así podemos enunciarlas y compararlas.

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