Odry Farnetano
23 febrero, 2026
Contenido
Reparar las deficiencias de la justicia
La génesis del odio
Las víctimas
Este lunes, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, recibió en el salón Sol del Perú del Palacio de Miraflores, a víctimas de violencia con fines políticos en el marco de la Ley de Amnistía, desde donde denunció la existencia de planes por parte de sectores extremistas para «descarrilar» el camino hacia la paz.
«Tengo conocimiento de algunos sectores que no están dando la lectura correcta a lo que está ocurriendo en el país, que lo están midiendo desde una derrota política partidista. El 3 de enero perdimos todos los venezolanos. No hubo ganador en este país, pero hay sectores que están dando una lectura incorrecta de la ley de amnistía y del programa de Convivencia Democrática»-reiteró. «Y ya tienen planes, y en su debida oportunidad los voy a dar a conocer, para que se sepa quiénes, desde un lujoso hotel en EEUU o en Europa pretenden descarrilar este proceso, pretenden perturbar el camino de la paz en Venezuela y que sea el pueblo venezolano quien juzgue y quien diga qué debemos hacer, porque ya basta. Y allí sí digo no repetición y allí llamo a una justicia divina y verdadera, porque este proceso que estamos construyendo todos y todas hay que cuidarlo».
Rodríguez destacó el exacerbado odio de algunos sectores, que los llevó a pedir una intervención extranjera.
«Ha sido tal el odio de una clase económica y política que llegó a pedir intervención extranjera, lo que no pudieron resolver en la política nacional, lo pidieron con misiles, con bombas; se le pidió a una potencia militar nuclear de este hemisferio que lo viniera a resolver (…), pero pensé que lo primero que hay que curar es el odio. (…) Los brazos de Venezuela están abiertos para quienes quieran regresar en este proceso de sanación del odio», remarcó.
Reparar las deficiencias de la justicia
La presidenta encargada insistió en la necesidad que tiene Venezuela de sanar las heridas del odio y también reparó en las deficiencias de la justicia para con las víctimas de todo este proceso, por cuanto invitó a todos los sectores a unirse al Programa de Convivencia Democrática a trabajar por la paz de todos los venezolanos.
«La justicia nunca nos va a devolver a nuestros seres queridos, pero hay que decirlo, hay deficiencia de justicia para las víctimas y por eso no solo basta la ley del aministía, sino que hemos incorporado el programa de Convivencia Democrática por la Paz. La justicia debe ser para todos y todas, pero la justicia ha estado a tal nivel de amenazas que en los diversos poderes ha sido permeada. Pido una nueva justicia para todos. Venezuela necesita sanar», reiteró a las víctimas de la violencia presentes en la sala.
Rodríguez hizo un llamado urgente a transformar el sistema de justicia venezolano para que sea verdaderamente inclusivo.
La génesis del odio
Rodríguez, quien dijo que hablaría como víctima de la violencia del puntofijismo, aseguró que en la violencia política ha habido algunos factores detonantes: la exclusión socioeconómica, y la exclusión de quienes han tenido proyectos antinacionales, que vulneran la soberanía y la independencia de Venezuela.
Recordó a los funcionarios caídos durante las manifestaciones violentas del 2014 y el 2017 donde se emplearon artefactos de guerra. «El capitán de la Guardia Nacional, es un ejemplo de ello», destacó.
También hizo relación a las luchas de los años 60 y 70 y a la gesta del 23 de enero de 1958. «Eran también jóvenes luchadores que tenían ideas de un país en libertad e independiente frente a una clase política que había traicionado, cuyos proyectos tenían en su columna la entrega de Venezuela. Y de allí la inclusión que trajo el período de Chávez.
«Traer a los más pobres a la mesa para que fueran reconocidos como personas, pero eso no exterminó el germen del odio y el racismo, la discriminación frente al distinto. Qué no vivimos en el período de Chávez: golpes de Estado, paralización de la principal industria del país, intento de asesinato y estuvo en la génesis de todo esto, el odio de clases», destacó.
«El odio nos llevó a esto, pensé cuando me tocó asumir esta responsabilidad», dijo al referirse al 3 de enero, cuando asumió la encargaduría de la presidencia de la República tras los ataques militares de Estados Unidos.
«En lo primero que pensé fue en el Programa de Convivencia Democrática por la paz», dijo tras recordar que durante la Constituyente ya se había aprobado la Ley por la Convivencia Pacífica contra las expresiones de odio e intolerancia.
«¿Cómo sanamos el odio? -se preguntó. «El derecho a la dignidad del que es diverso. El derecho de Orlando (Figuera), desde su condición de pobreza, desde su pensamiento político y su color de piel. Venezuela necesita sanar, me dije. Esto nos ha llevado muy lejos, a que se siembren en el exterior, con poderes mediáticos, falsedades y mentiras peligrosas sobre Venezuela que buscasen justificar la intervención de nuestro país y una situación extremista en el ámbito del derecho internacional, completamente disminuido y socabado, el secuestro del presidente Maduro y de la primera dama de Venezuela. Pensemos como venezolanos si esto no llegó demasiado lejos»… reflexionó.
La presidenta dijo que el uno de los objetivos del encuentro era darles las gracias, al desprendimiento de las víctimas. «El perdón es desprendimiento de uno mismo, del dolor particular y personal, pero también lo que han dicho las víctimas, poder recibir que nos pidan perdón, y yo creo que eso no puede estar en una ley; el compromiso de no repetición es una condición humana. El ser humano no puede estar tomado por el odio; también debe encontrar el perdón.
Las víctimas
Larry Davoe, miembro del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz, informó que en el encuentro con la presidenta (e) se encontraban tanto personas que han sufrido en sus cuerpos consecuencias de la violencia, como personas que han perdido a sus seres queridos por esta misma causa, quienes piden justicia, que sean reconocidas y tengan acceso a los mecanismos de nuestro marco jurídico, que no obstante, mantienen abierta la disposición de mantener el proceso de reconciliación.
Inés Esparragoza, madre de Orlando Figuera, recordó sus 15 días de sufrimiento en el hospital. «Lo asesinan por su color de piel, morena. Mi hijo corrió por las calles de Altamira, prendido en llamas, y lo apuñalaban. Le quitaron un bolsito tricolor que encargaba. Le dieron 10 puñaladas. Ese día fui despedida cuando se enteraron que Orlando era mi hijo y no me dieron ni medio, por ser negra, la madre de Orlando Figuera.Mi hijo va a cumplir 9 años de muerto y llevo 9 años esperando que los asesinos de mi hijo estén encarcelados».
Larry Davoe, miembro del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz, informó que en el encuentro se encontraban tanto personas que han sufrido en sus cuerpos consecuencias de la violencia, como personas que han perdido a sus seres queridos por esta misma causa, quienes piden justicia, que sean reconocidas y tengan acceso a los mecanismos de nuestro marco jurídico, que no obstante, mantienen abierta la disposición de mantener el proceso de reconciliación.
Inés Esparragoza, madre de Orlando Figuera, recordó sus 15 días de sufrimiento en el hospital. «Lo asesinan por su color de piel, morena. Mi hijo corrió por las calles de Altamira, prendido en llamas, y lo apuñalaban. Le quitaron un bolsito tricolor que encargaba. Le dieron 10 puñaladas. Ese día fui despedida cuando se enteraron que Orlando era mi hijo y no me dieron ni medio, por ser negra, la madre de Orlando Figuera.Mi hijo va a cumplir 9 años de muerto y llevo 9 años esperando que los asesinos de mi hijo estén encarcelados».
Por su parte, el diputado Jorge Arreaza confirmó que, gracias a la ley, ya se han ejecutado 177 excarcelaciones, 800 boletas de libertad adicionales y 2.735 medidas cautelares. Por ello, se activó el Programa de Convivencia Nacional para buscar la reparación espiritual y humana de los afectados por las protestas de 2014 y 2017
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