Werther Sandoval
14 diciembre, 2025
El filibustero asalto armado perpetrado por el Estado Profundo de EEUU contra el tanquero Skipper, para apropiarse de 1.9 millones de barriles del venezolano petróleo Merey16 producido con el tesón, el ingenio y la ardua dedicación de los trabajadores de Pdvsa, acelera la añeja y acertada tesis de mirar hacia adentro, valernos por nosotros mismos, aprovechar nuestros propios recursos, fortalecer el mercado interno, es decir: Sembrar el petróleo, para decirlo en las palabras del intelectual Arturo Uslar Pietri (1906-2001) y del economista Alberto Adriani (1898-1936).
Al mejor estilo de los cuentos de piratas, del británico Daniel Defoe, la violenta incursión militar sobre el buque privado y civil en aguas internacionales dispara las alertas de los buques mercantes en cualquier lugar de los océanos que circundan el planeta, al obstaculizar los intercambios y con ello elevar los costos de alimentos y las mercancías, añadiendo problemas a la solución de la hambruna que sufren más de 673 millones de personas, 8,2%, en 2024, de la población mundial, según la ONU.
En el caso concreto de Venezuela, el acto de piratería, que bien merece un pronunciamiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, (Opep), busca revertir la ascendente producción promedio anual, que en apenas el último año saltó (ojo, la operada, no fiscalizada) de 932 mil barriles diarios en 2024 a 1.188,6 mil al cierre de noviembre de 2025, un resultado que, unido al previsto crecimiento económico de 9% en 2025, evidencia un comportamiento más diversificado, soberano y menos dependiente, lo cual se traduce en una pérdida de mercado que afecta las ganancias de los grandes centros industriales productores de bienes y servicios.
Agréguese que el acto de piratería eleva los riesgos de traslado del crudo venezolano, lo cual tenderá a inhibir y a dificultar un volumen indeterminado de las exportaciones del petróleo y productos, lo que podría coadyuvar a reducir la producción petrolera interna y a cerrar pozos petrolíferos cuyas posteriores aperturas no son nada sencillas de ejecutar.
El riesgo del transporte también podría conducir a la venta del petróleo y productos derivados venezolanos con mayores descuentos, un cuadro que redundará en menores ingresos para Pdvsa y la nación. Al escasear los dólares se elevaría la devaluación y los importadores deberán pagar más bolívares para adquirir divisas y para conseguir la moneda nacional tenderán a subir los precios al consumidor, generando así efectos inflacionarios.
Es por ello, que en la búsqueda de una economía más orientada hacia la menor dependencia, más autónoma y diversificada, apenas un día previo al asalto del buque, el pasado 10 de diciembre, durante una sesión del Consejo Nacional de Economía Productiva, el presidente de la República, Nicolás Maduro, firmó el Decreto que establece el Protocolo Unificado para las Exportaciones No Petroleras, un paso fundamental para impulsar la eficiencia y facilitar el comercio internacional.
“Ha llegado el momento de dar un gigantesco paso… garantizando que el 1 de abril del 2026 debemos tener un nuevo sistema que facilite la actividad del emprendedor, el camino del empresario y todo el sector industrial”, recalcó Maduro, insistiendo en la urgencia de su implementación.
La noticia revela que el presidente detalló el nuevo sistema diseñado para simplificar drásticamente los trámites de exportación y la sustitución radical de importaciones, fortalecer el ahorro de divisas y en simultáneo, la multiplicación expansiva de las exportaciones no petroleras, la reducción de la dependencia de bienes importados y consolidar el modelo de los 14 motores.
En relación con el petróleo, enalteció, y de allí una posible causa del ataque al buque, que la industria petrolera creció 18,6% en 2025 respecto a 2024. La meta para 2026 es alcanzar un crecimiento mínimo de 15%. El sector petroquímico creció 4%. Resaltó la conexión estratégica de Venezuela con el mundo pluripolar (Asia-Pacífico, China, Rusia, Irán, India y Türkiye), instruyendo al equipo económico a capitalizar esta ventaja geopolítica.
La segunda mesa de trabajo aborda la reforma tributaria para debatir propuestas del sector, para liberar la presión tributaria, y la última mesa de trabajo está vinculada al combate a la presión cambiaria e inflacionaria.
Al respecto, Maduro dijo que la solución es la producción y generación de riqueza. Citó que el sector agrícola suma 20 trimestres de crecimiento continuo, con un aumento de 4,52% en los primeros tres trimestres de 2025 y reveló que el país produce orgánicamente 90% de sus alimentos.
En cuanto a la energía eléctrica, la producción aumentó 40% en megavatios durante 2025, según Delcy Rodríguez, quien dio la bienvenida a la inversión privada para seguir sumando capacidad.
En respuesta a propuestas de Fedecámaras, el Presidente aprobó mesas de trabajo inmediatas en tres áreas clave, siendo la primera la electricidad e inversión privada, donde se prevé incorporar fórmulas empresariales para estabilizar el servicio.
Maduro invitó a inversionistas nacionales e internacionales a sumarse, anunciando que 13 nuevos Contratos de Participación y Producción en Petróleo (Cppp) se sumarán en 2026 a los 22 ya existentes.
La impuesta menor dependencia del petróleo coadyuva al desarrollo del resto de la economía no petrolera con miras a crear y fortalecer un mercado interno, eso sí, haciendo uso del crudo y el gas para el desarrollo petroquímico y eléctrico, con miras hacia la exportación.
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