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viernes, febrero 13, 2026

CRÓNICA DE LA INOCENCIA ASESINADA”

Autor: Angel Oswaldo Alvarez Sánchez. Cronista Comunal..
Mientras Trump celebra su «operación exitosa», un gran número de dolientes lloran por las víctimas que sólo querían vivir en paz en su casa en su País. Son más de 80 civiles masacrados por los bombardeos


Con una crueldad que estremece la conciencia humana.
 
Víctimas cuya muerte no aparece en los titulares glamorosos de las agencias internacionales. No es mencionada en los discursos triunfalistas del genocida que gobierna desde la Casa Blanca en EEUU. Son sólo números en la lista de víctimas inocentes masacradas en la «operación antiterrorista» ordenada por Trump. Pero cada víctima tenía nombre, tenía vida, habitaba en una casa que amaba junto a su familia. Y tenía el derecho a morir en paz y no por las explosiones que destrozaron su comunidad en la madrugada del sábado 3 de enero.

La perversa guerra imperial es sencilla: al despiadado ejecutor Donald Trump, le importa un comino quien habita cerca de un objetivo “estratégico”, la vida vale menos que ése objetivo. No quién o quiénes vivían, en las adyacencias de los objetivos seleccionados, eso les condenó. No importaron los años de residencia, sus tardes tranquilas de solaz esparcimiento y amor familiar, cuando los planificadores de la guerra en Washington marcaron las coordenadas en sus mapas. Triste pero la «guerra quirúrgica» llegó a su hogar con toda su brutalidad y bestialidad irracional.

Mientras el mundo debate sobre geopolítica, docenas de seres humanos - familiares, vecinos, amigos - son hoy víctimas de la injusticia, del aparato militar más poderoso del planeta. Personas que vieron cómo la vida de seres humanos, era arrancada por el Presidente de un país – potencia, que se hace llamar ejemplo del respeto a los derechos humanos.

¿En ése momento donde estaban los reporteros y las cámaras de los grandes medios de comunicación para mostrar la inhumana agresión?. Todo fue un sepulcral silencio. No, para los medios hegemónicos, se trataba de una operación contra narco-terroristas.

Pero, las víctimas no están solas. Son más de 80 civiles asesinados en esos ataques. Son abuelos, madres, niños, trabajadores. Gente que dormía, que se preparaba para un nuevo día y cuya única «culpa» fue nacer en un país con recursos que el imperio norteamericano codicia. El petróleo vale más, al parecer, que más de ochenta vidas humanas.

Cada funeral, es una acusación contra la barbarie. Mientras los embajadores discuten en la ONU, mientras los analistas especulan sobre consecuencias geopolíticas, más de ochenta persona son enterradas. ¡Basta de guerras, de intervenciones y que humanitarias, que sólo dejan muerte, exterminio. Basta de impunidad. Y que la memoria de las más de 80 víctimas civiles de esta barbarie, sea el juicio histórico que nunca se podrá evadir. Hoy la Patria llora a sus hijos.

Descansen en paz. Sus muertes, son incentivo, para la lucha por un mundo dónde reine la justicia, la paz

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