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lunes, abril 18, 2011

19 DE ABRIL


Conspiración del imperio británico impidió consolidación de la Gran Colombia

Caracas, 18 Abr. AVN .- La posibilidad de que la Gran Colombia, después de 1830, se afirmara como plan geopolítico independiente en el norte de Sudamérica, tal como lo soñaron Francisco de Miranda y el Libertador Simón Bolívar, fue truncada por una conspiración del imperio británico, que vio en ese proyecto un potencial peligro para sus intereses políticos y económicos en el Caribe. Así lo sostiene el jurista e investigador Fermín Toro Jiménez, en su libro Historia diplomática de Venezuela 1810-1830. En entrevista con AVN, que giró en torno a la significación histórica del 19 de Abril de 1810, el autor plantea una interesante hipótesis que da un vuelco a las tesis históricas que la precedieron sobre el origen y el destino final de aquel proyecto. La historia El hecho tiene su origen en el 19 de Abril de 1810, cuando los venezolanos independentistas más esclarecidos de aquel tiempo aprovechan la invasión de los ejércitos napoleónicos a España y la abdicación del Rey Carlos IV y de su heredero, Fernando VII, para nombrar una junta de autogobierno que, con el pretexto de defender los derechos del usurpado reino de España, en realidad se hace del gobierno de la, para aquel entonces, Capitanía General de Venezuela. La acción de la Junta de Caracas Desde un principio los patriotas caraqueños tuvieron muy claro lo que debían y tenían que hacer. Lo primero que hace la Suprema Junta defensora de los derechos de Fernando VII es tomar el control de los cuerpos militares acantonados en Caracas y asegurar la lealtad de las fuerzas armadas, designando mandos comprometidos con la causa independentista. Días después, el 25 de abril, designa la Junta Suprema de Gobierno de Caracas, como habrá de llamarse en adelante, integrada por 23 personas, entre quienes figuran José Cortés de Madariaga, Lino de Clemente, José Félix Ribas, Francisco Javier de Ustáriz, Juan Germán Roscio, Feliciano Palacios y Juan Pablo Ayala. Nótese en este cambio de nombre que desaparece el motivo inicial: ”defensora de los derechos de Fernando VII”. Una vez nombrada la Junta Suprema de Gobierno, ésta procura el apoyo del resto de provincias del país, y envía emisarios para exponer las razones de la decisión adoptada. La iniciativa recoge la adhesión de Cumaná y Barcelona, el 27 de abril, de Barinas el 5 de mayo, Margarita el 4 de mayo, Mérida el 16 de septiembre y Trujillo el 9 de octubre. Guayana apoyó el 11 de mayo, pero el 3 de junio reconoce la autoridad del Consejo de Regencia de España. Misiones al exterior Con el mismo objetivo son enviadas varias misiones al exterior. A Inglaterra fueron comisionados Simón Bolívar, Luis López Méndez y Andrés Bello, quienes en Londres son recibidos por el Generalísimo Francisco de Miranda, en cuya casa son hospedados. Desde los mismos acontecimientos de 1808, en España, Miranda, mediante cartas, incita a los patriotas de las principales capitales de Iberoamérica a designar juntas de autogobierno y librarse de España. A Estados Unidos van comisionados Juan Vicente Bolívar, José Rafael Revenga y Telésforo Orea, mientras que a Jamaica y Curazao marchan Vicente Salias, Mariano Montilla y José Cortés de Madariaga, y a Trinidad, Casiano de Medranda. Opciones históricas En torno a la significación histórica de la fecha bicentenaria, Toro Jiménez expresa que justo el 19 de abril comienza el dilema fundamental de la independencia para Venezuela. En su criterio, dos posibilidades se abrieron ante los independentistas venezolanos. “La primera -dice- era recurrir al imperio inglés en busca de respaldo para la lucha contra los españoles, objetivo al que respondió la misión diplomática integrada por Bolívar, Andrés Bello y Luis López Méndez que viajó a Londres”. Refiere que Inglaterra, para ese entonces imperio triunfante, era dueña de los mares, pues había destruido a la armada española en la batalla de Trafalgar, en 1805. “La otra opción, que evidentemente era mirandina y que después Bolívar recoge y transforma en una realidad, era establecer una alianza con los patriotas neogranadinos; contar con nuestros propios recursos y unirnos en una gran confederación para enfrentar al enemigo español". "Es decir, el núcleo de lo que después fue la República de Colombia, que fue lo que nos hizo a nosotros no sólo poderosos, sino un peligro para el imperio británico en 1830, y que es lo que llevó a Bolívar y al pueblo venezolano, neogranadino, ecuatoriano y panameño en la lucha independentista a asegurar las fronteras en Ecuador y con Costa Rica, en el norte, que es hasta donde llegaba Colombia”. Y sostiene enfático: “Esto fue un proyecto de Estado serio, de dimensiones extraordinarias, creado por una fuerza de unificación, de integración latinoamericana, que consumió el sueño y el empeño del Libertador Bolívar y de nuestra élite militar”. Sin embargo, explica que en los libros de historia la República de Colombia, “ésta de la que estamos hablando”, es tratada como una simple quimera, una idea que nunca cristalizó ni existió, “y lo dicen historiadores tanto de izquierda como de derecha”. Del mito a la realidad Señala que el análisis de la separación de Venezuela de la Gran Colombia debe pasar del mito a la realidad. “Es necesaria una investigación histórica, a fondo, que confirme la siguiente hipótesis: la República de Colombia como Estado en sí mismo, en todo el norte de la América del Sur, que iba desde el Esequibo en el oriente hasta el Guayaquil, en el Pacífico, y hasta Costa Rica en el norte, era un gigante potencial para el futuro, como Estado, y se constituía en un peligro y una amenaza para las colonias británicas del Caribe, que eran colonias esclavistas, garantía del desarrollo de la revolución industrial en Inglaterra; el impulso de la locomotora inglesa del capitalismo”. “Esto, en consecuencia, le garantizaba a Inglaterra el poder para seguir ampliando sus dominios”, apunta. Rasgos de Colombia Nuestro entrevistado señala que “Colombia existió desde 1810 hasta 1830, tuvo un gobierno que se instaló sobre la estructura del virreinato de la Nueva Granada y fue una República gobernada por una élite cívico militar, más militar que por civiles, porque la mayoría de estos murió durante la guerra de independencia”. “Esa República fue una especie de injerto militar venezolano que Bolívar distribuyó muy hábilmente para obtener el control de la unidad”. "Colombia tenía, además, el ejército más aguerrido del mundo para el momento, formado por 25 mil hombres que habían llegado hasta Argentina, y era una república liberal, en capacidad de movilizar su potencial agrícola, a pesar de los daños de la guerra; sus minas de oro y plata y la pujante industria manufacturera de la zona de El Socorro, en la frontera con Venezuela”. El autor añade otro valor a Colombia como República: “Era una República antiesclavista, que proclamó la libertad de los esclavos en el año 1816, y evidentemente era un peligro ideológico y político para las colonias inglesas del Caribe”. Estaticidio El autor sostiene que la desaparición de la Gran Colombia después de 1830 fue un “estaticidio” (asesinato de un Estado) cometido por el imperio británico. Los documentos ingleses prueban que fue una conspiración y la ejecución del plan le fue encomendada a un oficial inglés, de apellido Flemming, comandante de la estación naval de Inglaterra en Jamaica, que venía de haber ejercido ese cargo en la estación de Gibraltar. La operación fue financiada a través del gobernador inglés en Trinidad y en ella tuvo un papel relevante la esposa del comandante Flemming, una mujer andaluza, bella y hábil, que se podía comunicar con los venezolanos y neogranadinos. Esta disolución de Colombia -indica el autor- no hubiese sido posible si para la época (1830) en Venezuela no hubiera existido una nueva clase dominante de comerciantes con rasgos oligárquicos en los principales puertos del país. 18:21 18/04/2011

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